Verano caliente, madre caliente

Somos una familia mas o menos normal o eso creía hasta este verano, consta de cuatro personas, mi madre y mi padre (Ana y Sergio de unos 50 años) y yo y mi hermana (Jose 20 años y Neli 30 años), hechas las presentaciones voy al relato que cambio nuestra vida.

Mis padres tienen un apartamento en la comunidad Valenciana y este año nos fuimos mis padres y yo para el unos días, mi hermana tenia pensado llegar luego mas tarde aun que sin su marido (Carlos) que por temas laborales no podría ir este año.

Llevábamos allí como una semana y mi padre que tiene una empresa se vio obligado a volver a Madrid por problemas en la misma, la ausencia no seria mas que unos días, así que me quede solo con mi madre, ella es muy divertida y alegre a parte que esta mal que yo lo diga pero tiene un cuerpo de aúpa, ya quisiera mi novia tener las tetas que tiene ella.

Con ella suelo hablar con toda naturalidad de sexo y esas cosas, aunque nunca se lo dije tiene pinta que de joven tuvo que ser muy activa en el sexo y le debió gustar mucho, todo esto lo se por comentarios lanzados al aire de vez en cuando en esas charlas que a veces tenemos.

Cerca de donde esta el apartamento existe una cala nudista que también suele estar gente textil, aun que suelen estar mal vistos porque fue nudista siempre, el sitio es precioso con unas aguas cristalinas que nada tienen que envidiar con el caribe.

Con mi novia he ido alguna vez aunque solo nuncame atrevi, estábamos comiendo a medio día después de pasar la mañana en la piscina y mi madre ya llevaba 2 o tres cervezas y la notaba alegre, yo quería ir a la playa y se lo comente para que me acompañase.

Ana – ¿Estas loco? Como me propones algo así hijo, ni loca.

Yo – Venga mama acompáñame, pasaremos un rato agradable, si no quieres no te quitas nada, también es textil.

Ana – Pero si hace siglos que yo no piso una playa nudista, ya no tengo cuerpo para eso

yo – tienes cuerpo para eso y para mas, anda joo acompáñame

Al final y de tanto insistir me dijo que vale, pero que iría con bikini, por su puesto no sin antes hacerme prometerla que a mi padre ni una palabra de esto, yo acepte sin rechistar y después de dormir una siesta cogimos una bolsa con unas toallas, crema, y unas cervecitas frías, nos encaminamos hacia allá por un sendero que hay cercano al apartamento y que atraviesa una montaña, el camino es muy bonito, con una vistas espectaculares del mar y la ciudad vistas desde arriba.

Ella llevaba el bikini, encina llevaba una camiseta blanca y un pareo del mismo color, yo también llevaba el bañador por si no me atrevía a quedarme desnudo delante de mi madre y una camiseta de los rolling stones.

Por el camino fuimos charlando y a cada persona de mas o menos su edad que nos cruzamos era un argumento mas para convencerla y hacerla saber que eso no era cosa del otro mundo.

Al llegar a la cala las vistas eran hermosas, se veía desde lo alto esas aguas turquesas que la dejaron con la boca abierta, fuimos bajando y cuando estábamos en la playa ella dijo que mejor nos quedábamos atrás del todo, me supongo que seria por el tema de sentirse tímida.

En un principio se quedo con el bikini, nos dimos crema y nos tumbamos a charlar pero yo notaba que a la gente no le gustaba que estuviésemos vestidos, me arme de valor, me levante y con la frase “donde fueres haz lo que vieres” me baje el bañador entero, ella se quedo mirando fijamente mi polla con los ojos abiertos como si nunca hubiese visto una de ese tamaño, he de reconocer que la tengo grande y como voy depilado aun parece mas grande.

Ana- por Dios Jose tápate eso que es muy grande

yo – ¿No ves que todos nos miran y es por estar vestidos?

Ella pareció convencerla mi argumento y acepto quitarse la parte de arriba quedándose con las tetas al aire, yo veía que de vez en cuando me miraba la polla de reojo y alguna vez sin querer se cruzaron las miradas soltando una sonrisa picarona la cual le devolvía con la mía.

Los dos estábamos tomando cervezas y pasaba la tarde de forma amena, con risas y comentarios subidos de tono sobre algunos de los allí presentes, la cerveza la iba haciendo cada vez mas desinhibida hasta que sin decirla nada se levanto y se bajo la parte de abajo del bikini.

No podía quitar la vista del cuerpo de mi madre, morena, con las tetas blancas por las marcas del bikini, unos pezones oscuros que estaban duros como piedras y el coño lo llevaba depilado menos una linea de pelos justo encima del coño.

Ana – hijo no me mires asi que me da vergüenza

Yo – mama no sabia que estuvieses tan buena

Ana – calla por favor que soy tu madre

yo – bueno ahora no te veo asi

Ana – ¿y como me ves?

Yo – ahora te veo como una mujer mas de esta playa, ¡¡vaya como una hembra!!

Ana – calla por dios, calla

nos bañamos, jugamos e incluso alguna vez en el agua jugando me roce con ella y me empalmé, tenia que hacer esfuerzos para salir del agua y que no se me notase, ella se daba cuenta y mas a posta lo hacia, para terminar bromeando sobre ello.

Al final de la tarde y con el sol ya poniéndose detrás de las montañas solo quedábamos en la esquina opuesta y cerca del agua una parejita de unos 30 o 35 años y nosotros, ella estaba tumbada al lado de el con la cabeza en su pecho y sobandole con todo descaro el rabo, rabo que tenia ya duro como el hierro.


Mi madre miraba ya sin mucho disimulo a la pareja, probablemente por el efecto del alcohol, cuando la chica miro hacia atrás para comprobar la gente que quedaba y al ver que solo estábamos nosotros empezó a bajar por la barriga de el, pasando la lengua hasta que se engullo toda la polla empezando lo que se podría considerar una señora mamada, dándose la vuelta entera le puso una pierna a cada lado de la cabeza invitándole a comerse aquel coño en un perfecto 69.

Ana – que suerte tienen algunas

yo – bueno cuando venga papa ya sabes lo que tienes que hacerle

ana – tu padre es demasiado tradicional para eso, de joven aun aun, pero ahora nada de nada

yo tenia a esas alturas la polla como un mástil y mi madre ya no sabia a donde mirar si a la pareja o a mi entrepierna, me supongo que por el efecto del alcohol o por un acto reflejo me la cogí y me la pelé tirando despacio de la piel hacia abajo descapullandola toda.

Los comentarios eran cada vez mas subidos de tono, ya no se cortaba ni un pelo de todas la cervezas que llevaba en el cuerpo, ya la notaba suelta, me plantee una retirada a tiempo, ¡¡joder era mi madre!!, pero todos sabemos que cuando se alcanza un determinado grado de calentura se llega a un punto de no retorno en el que todo vale sin miramientos, aun que luego te arrepientas de muchas cosas pero ya están hechas.

Cruzamos las miradas y sonrió, vi que tenia los pezones que parecía que le iban a explotar pero echo la mano a mi rabo como tapándolo, pero sin retirar la palma de la mano de encima de mi polla, ahí supe que tanto mi madre como yo habíamos alcanzado ese punto de no retorno.

Ana – tápate por favor, no hagas eso sinvergüenza

yo – es lo malo de los tíos que se nota lo cachondo que estoy pero seguro que tu estas igual de cachonda y no se os nota tanto

ana – si se nos nota si, sobre todo en los pezones

yo – ¿osea que estas cachonda?

Ana – pues esta mal el reconocerlo pero como una moto

los dos nos reímos del comentario pero ella seguía como tapándome con la palma de su mano, yo aproveche para poner mi mano izq sobre la suya y empujando sobre mi rabo empece el movimiento restregando su mano encima de mi polla.

Ana – ¡eres un guarro sabias?

Yo – si

pero ella seguía restregándomela ya sin la ayuda de mi mano, cogió directamente el pollon y agarrándolo con fuerza empezó una paja lenta.

Yo – así, así ordeña la polla de tu hijo

Ana – no me digas eso sinvergüenza que me calientas mas

yo – vamos sigue pejeandome que seguro que te estas emputeciendo

Ana – como una autentica perra, hacia muchos años que no me notaba así de puta, esta sensación es casi nueva, ya olvidada, me gusta y a la vez no debo

yo – no debemos pero estas disfrutando con un rabo de mas de 20cm en la mano, seguro que papa no la tiene así

Ana – ya quisiera el tener la mitad de esto y lo gorda que se esta poniendo, no llego ya a cerrar la mano cabrón

yo – no me llames eso que me pones cerdo y te vas a tener que tomar tu merienda, una buena ración de leche caliente

Ana – ¡¡cerdo!!, eres un cerdo, decirle eso a tu madre, querer llenarla la boca de leche, no tienes perdón

ya casi sin control y con lo cachondos que nos estábamos poniendo la cogí del pelo y sin que le diese tiempo a protestar la agaché hasta metersela en la boca, ella al principio quiso poner un poco de resistencia pero no hizo mucho por retirarse, una vez que sentí el calor de su boca y de su saliva en el capullo casi me corro allí mismo, tuve que hacer esfuerzos para que no fuese así.

Que morbo es tener a tu madre comiéndote el rabo en una playa publica y que bien mamaba la muy puta, aun que esté mal el decirlo, pero aquello no era de una mujer a la cual el marido no la da caña, demasiada experiencia, demasiado puterío.

Ella se incorporo y se puso de rodillas para poder chupármela mas cómoda pero yo la cogí de de una pierna y metí la cabeza debajo de ella para comerle toda la raja haciéndole un 69 como el de aquellos muchachos, estaba chorreando, me mojo toda la cara, nunca vi tanto flujo salir de un coño, ni de mi novia que tiene mi edad, aquello era increíble.

Me fije en el clítoris que lo tenia enorme, le salia por fuera de los labios como si de una pequeña polla se tratase, incluso salia como un pequeño capullo de su funda, me recordaba a la mía cuando corro la piel para atrás, me lo metía en la boca y succionaba, por los gritos de ella le tenia que estar dando muchísimo placer, lo que me animo para seguir cada vez con un sexo mas guarro.

Yo se lo comía todo, le metía la lengua dentro del chocho, le sorbía todos los jugos y a la vez le metía los dedos en el coño follandola con ellos, pero la corrida mayor y en la que le salio un buen chorro de liquido que entró directo a mi boca fue cuando decidí meterla un dedo en el culo y otro en el coño y follarla con los dos a la vez.

Ella quedo exhausta casi muerta encima de mi después de aquella corrida enorme, pero yo aun no me había corrido, ella debió caer en la cuenta porque pego un bote se dio la vuelta y se puso en cuclillas abierta de piernas encima de mi, cogiendo mi polla dura como el hierro empezó a bajar despacio, yo levante la cabeza y vi como se iba acercando al coño babeante, siempre guiada por la mano de mi madre.

Ana – vamos cabrón que vas a saber lo que es que una mujer de verdad te pegue una follada como dios manda

yo con los ojos como platos pensé que aquello era pasarse de la raya pero no estaba como para protestar y menos teniendo a mi madre como la tenia, eufórica por el alcohol y lo cachonda que estaba, la combinación perfecta, la tormenta perfecta.

Fue bajando y el capullo iba entrando, que placer sentir el calor de su coño, mi madre estaba chorreando, cachonda como una perra en celo, yo no me podía creer lo que allí estaba pasando, sabia que aquello tendría consecuencias pero no podía pararlo, empuje mi pelvis para arriba y le entro toda hasta los huevos.

Ana – ahhhh por favoooor que pollón me estoy comiendo, me vas a rajar el chocho cabrón

yo – ya quisieras zorra, muévete como tu sabes

Ana – no llames esas cosas a tu madre guarro

yo – ahora te vas a poner exquisita, después de estar follándote a tu propio hijo pedazo de puta.

Ana – hijo de puta ahora vas a saber lo puta que es tu madre, empuja, métemela hasta los huevos, entra por la raja que saliste en su día

estábamos tan cachondos follando como si se fuese a acabar el mundo que ni nos dimos cuenta que la pareja que había desencadenado todo aquello estaba a nuestros pies, el tenia la polla dura y se la tenia cogida la chica pelandosela como a un mono, la visión de ellos tenia que ser de cine, viendo como mi madre estaba encima de mi, entrándole el rabo hasta los huevos, expulsando liquido blanquecino que bajaba por mi polla y mis huevos y su culo abierto de como la tenia cogida de las nalgas.

Mi madre aun no se había dado cuenta que estaban detrás, yo estire mis brazos y empece a abrirle el ojete para que ellos tuviesen una mejor visión si eso fuese posible, mojaba mis dedos en su coño y los metía lo máximo que podía en su culo para que se lubricara bien, con toda intención claro.

Yo – seguro que te gustaría tener ahora otro rabo por el culo eh, igual hasta podías con dos pollas y te gustaba ¡¡guarra!!

ana – la puta de tu madre puede con todo, hasta podría con dos pollas a la vez de como me has puesto ¡¡vicioso!! que eres un puto vicioso

en esos momentos le hice una seña al tío por si quería metersela, miró a su pareja y ella le hizo un gesto con su cabeza sonriendo y dando su aprobación, el se acerco a mi madre en silencio por detrás y aprovechando que yo la tenia un dedo de cada mano dentro y estirado al máximo hasta provocarla dolor se la enfundo de un solo golpe.

La novia de el seguía de pie pero cada vez mas abierta de piernas y pasándose los dedos, de su coño caían hilos de flujo blanquecino y viscoso, me supuse que serian los restos de leche de el, mezclados con los caldos que le producía su excitación

Ana – nooooooooo cabrónnn ¿que me estáis haciendo?, esto es una puta violación

yo – calla cerda y disfruta de dos rabos

Ana – diossss me estáis matando me vais a reventar

pero el mete y saca continuaba, es cierto que ya se lo tenia un poco lubricado pero aquel culo ya había sido follado alguna vez, mi madre me estaba dando muchas sorpresas esa tarde, sorpresas que yo nunca imaginé.

La pareja del chico con algo de dificultad y haciendo mi madre un poco de sitio me puso el chocho en la boca para que se lo comiese, estaba claro que no quería quedarse sin su corrida, la cual no le costo mucho alcanzar porque a los pocos minutos de estar así me lleno la boca de un liquido viscoso que me trague hasta la ultima gota, cayo al lado nuestro diciendo “no puedo mas ya, llevo demasiadas corridas”.

Ana – vamos cerdos llenarme de leche de una puta vez que mi chocho ya no puede correrse mas veces tampoco, me vais a matar.

Yo – ¿quieres ya tu ración de leche eh?

Ana – sii, darme mi merienda cabronessss

yo salí de debajo de mi madre como pude, me puse de de rodillas delante de ella y se la metí en la boca sin compasión.

yo – toma tu merienda mami, tu hijo te va a alimentar, odeñame bien, que tu sabes como hacerlo

La otra pareja no debía saber que eramos madre e hijo porque la chica al escuchar eso se llevo las manos a la cara y el chico en ese momento dio un bufido enorme y se corrió llenando su culo de lefa a la vez que yo la boca, ella tragaba y tragaba mi abundante lechada, cuando termine se la saqué de la boca y le di un morreo con restos de lefa aun en ella, que aprovecho la muy cerda para pasarme a mi una poca.

Yo – gracias mama, ha sido la mejor follada de mi vida

Ana – gracias hijo, a partir de ahora puedes follarme cuando, donde y como tu quieras uffff necesitaba un macho como tu

los dos caímos rendidos no sin antes despedirnos de los chicos, ellos nos agradecieron el haberlos dejado participar, por supuesto nos dieron sus teléf por si deseábamos tomar algo con ellos en algún momento puesto que también eran de Madrid como nosotros.

Ana – voy a lavarme un poco que mira como estoy

yo – ni se te ocurra, iras así de guarra todo el camino, ah y solo te pondrás la camiseta y el pareo

Ana – ¡¡estas loco!!, no ves que pareceré una guarra cualquiera, la tela es muy finita y se transparentará todo

yo – mejor, mas sexy y excitante

le cogí el bikini y me lo guardé yo, ella se puso la camiseta y el pareo como le mandé, estaba sexy se le transparentaban algo los pezones y si te fijabas se le notaba un poco la linea de pelos que tenia encima de su raja, estaba para follársela de nuevo.

Nos pusimos de camino de vuelta a casa, yo iba detrás de ella y me la estaba poniendo dura al ver como se le notaba todo el culo a través del pareo.

Ana – hijo eres un cerdo, mira como me llevas tengo que ir haciendo autenticos esfuerzos para que no se me salga del culo la leche del tío que me ha follado

yo – ¿tanta te ha echado?

Ana – no te lo puedes imaginar, me ha llenado las tripas, tengo la sensación que me voy a cagar, parece que me han puesto una lavativa

yo – pues me están dando unas ganas de rellenártelo un poco mas con lo que me estas diciendo

Ana – eres insaciable cabrón, eso ni se te ocurra que hacia mucho que no me lo abrían y lo llevo dolorido

yo – recuerda lo que me dijiste, donde, cuando y como yo quiera

Ana – si cariño lo recuerdo pero compréndelo fue la euforia del momento, si quieres te dejo el coño o te hago una mamada aquí mismo, pero el culo lo llevo dolorido y sucio.

Yo – sucio?, ummm justo lo que me pone muy cerdo

como el camino tiene unas barandillas de madera y vi que no venia nadie la cogí del brazo, la hice apoyarse en ella y la dije que subiese su pierna derecha en uno de los troncos de abajo, me puse detrás y sacando la polla del pantalón se la enchufe en el chocho de una estocada.

Yo – ¿que no querías cerda? Pero si estas chorreando, si te esta bajando los goterones por los muslos

Ana – ay hijo es que hacia tiempo que no tenia una sesión de sexo tan fuerte, me pones cachonda perdida, me gusta sentirme como una autentica puta callejera y eso es lo que he sido hoy, no solo me has usado tu sino que encima me has dado para que otro me use.

Se la saqué del coño, le puse la punta del nabo en el culo y le dije que lo abriese, ella con remilgos pero lo abrió casi al instante, que maravilla de culo, apretadito y chorreando aun por la corrida del otro, entró con relativa facilidad ayudada por la cantidad de lefa que tenia dentro, ¡¡el mejor lubricante, el natural!!

empece un mete y saca lento pero sin pausa, notaba como entraba y salia toda la pija desde la punta hasta los huevos, como iban rozando las venas por todo el ojete, aquello era lo mejor, ella suspiraba y me decía que se iba acorrer toda a la vez con una mano le tiraba de los pezones con fuerza y ella tenia una de las suyas castigando ese enorme clítoris.

Estábamos tan cachondos que pasaron por el camino una pareja que estaban paseando y no hicimos nada por parar, hasta se quedaron mirando unos minutos para luego irse me supongo que a follar, hasta que nos corrimos a la vez, al sacarla salio llena de leche y algún resto cayo por sus muslos, ella se dio la vuelta, se agacho delante de mi y me la limpio dejándola reluciente.

Ana – a tu madre le encanta dejar un buen sable limpio, nunca se sabe cuando se va a usar de nuevo.

Ahora si nos fuimos a casa, necesitábamos una ducha y descansar un rato, ella cuando entrabamos por el portal era un show se le veía todo a través de la fina tela y por las piernas se le veían regueros de líquidos que bajaban de su coño, menos mal que era ya tarde y se podía disimular un poco.

Esa noche dormimos como nunca, cansados y felices, el verano prometía.

Un besazo enorme a todos.

yooo

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